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martes, 10 de mayo de 2011

TURBULENCIAS SENTIMENTALES FATALES

Pensaba que el mundo le gastaba una broma, que estaba teniendo otra pesadilla más, que tal vez se habría quedado dormida en la misma avenida del local donde trabajaba y la casa donde vivía, incluso de pie; aunque ya no se encontraba en esa postura. Se dejó caer en el suelo, terminando con las rodillas clavadas en él y reposando el trasero sobre las piernas, con las manos sobre los muslos y mechones de pelo agitándose sobre su rostro, ese día el viento quería dar guerra. Esos ojitos verdes que tanto llamaban la atención, ahora lo hacían por otra cosa que no era su tamaño y color, se llenaban de lágrimas, de gotitas de agua se podría decir, muchos la compararían con un sauce llorón. El teléfono móvil tirado en el suelo, lo había dejado escapar de entre sus dedos inconscientemente, noticias así dejan a una hecha polvo.

Nunca había pensado en la manera en la que iría a perder a la persona que más quería, pero hacerlo de esta forma, era realmente asombrante, no contaba con ello, esto no se hallaba dentro de sus planes. 25 años, apenas 25 años recién cumplidos tenía la muchacha y ya había dejado atrás toda una vida junto a la de aquella persona. Sí, ese tipo de gente que te lo da todo en una sonrisa, y que en esa sonrisa puedes entrever pequeños pedacitos de felicidad correteando alrededor de la comisura de sus labios. Sí, esa sonrisa, y esos labios, finos y carnosos, siempre en perfecto estado; sentir que te rozaban era un pequeño regalo adelantado del día de tu futuro cumpleaños, si es que para entonces vivías aún. Y la supervivencia se pone en duda porque no han quedado supervivientes a algo así, a un sentimiento tan doloroso pero sincero, tan inexplicable.

Este sentimiento no es demasiado común, es inusual totalmente entre la raza humana (suponiendo que exista alguna otra), tan solo unos pocos, que se podrían contar con los dedos de una mano, podrían experimentarlo en algún momento de sus cortas vidas. Pero ella, ella había sido la elegida entre esas pocas, le había tocado entre unos pocos millones de personas. Todo tiene pros y contras, en este caso hay más contras que pros; una vez que caes ya no sales del barullo que puede llegar a crearte, mezclas pensamientos y sentimientos sin control alguno de tu mente y corazón, no estás segura de cómo te sientes, tan solo sonríes o lloras, porque es para lo que has entrado en este juego. Por otra parte, la sensación que te provoca de bienestar totalitario es algo que califican de impresionante, inefable, increíble, incluso imposible según muchos; y es que una cosa como tal no es para tomársela a la ligera.

En fin, ahí se hallaba la chica, en el mismo lugar, tan solo había cambiado la hora y el ambiente. Ahora un grupo de ancianas y algún que otro adolescente la rodeaban, dándole pequeño golpecitos en los hombros para que ‘despertara’, llamando su atención casi gritando, se podía respirar el nerviosismo y escuchar el débil latido de un gran corazón que pronto dejaría de mantenerse en vida. En estado de shock, mirando a un punto fijo que puede que ni siquiera llegara a existir, que lo hubiera creado ella porque tenía poder suficiente para ello. A los minutos ya se oían sirenas, puede que la policía o los servicios sanitarios acudieran a ayudarla aunque de nada serviría tanta molestia si su vida entera se había esfumado así, de repente, sin motivo aparente.
Y es que a ella, a la jovencita morena de ojos verdes, tan hermosa como aparentaba, le había tocado sufrir lo que en verdad era estar enamorada. Pero no decirlo y creer que se siente, ni publicarlo en todos los lugares posibles y fotografiar momentos para que todos puedan verlo y sentir esa envidia tan poco sana que todos siente alguna vez por no estar en su lugar y pensarse que en verdad esas personas son felices. Era amor de verdad, era un sentimiento que merecía la pena poseer en tanta cantidad, era esa sonrisa que él le había dedicado desde la cama, tumbado, mientras ella salía de la habitación hasta pasar bajo la puerta que separaba su mundo del real, el de ambos, del difícil y complicado llamado día a día, rutina. Tras ello, unos cuantos minutos después, había recibido una llamada, la que había dado un giro a su presente, ahora color sepia, como si fuera un pasado que ya no tendrá futuro. Un familiar del amante decidió visitar al joven, éste yacía muerto en el lugar donde su chica le había dejado, entre aquellas sábanas color granate que llevaban inscritas en una tinta transparente y relativa: ‘Aquí se encuentra, petrificado, sin condición alguna de difunto, el único chico que en este pequeño mundo aprendió a amar de verdad, y el único que consigo, petrificada, se lleva a lo que antes era su alma gemela, a partir de ahora no serán nada.’

Amor verdadero, amor que duele, amor de tontos y que les llevó a la muerte.

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