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viernes, 16 de diciembre de 2011

Hopeless.

Me deberían de resultar divertidos todos esos gestos de asco que relucen a kilómetros sobre los hierros de vuestros dientes o el maquillaje que tapa millones de espinillas en vuestra cara, pero casualmente no me provocan ningún tipo de risa ni carcajada, me das asco.
Casualmente me doy cuenta de todo y casualmente también me doy cuenta de aquello que vosotros creéis que no. Ni soy tonta, ni me chupo el dedo, cosas que habría que debatir en vuestro caso. 
Sois repugnantes. Vuestra forma de mirarme, vuestra forma de reír como si yo sufriera algún retraso mental y no me enterase, vuestra forma de levantar la cabeza si estáis acompañadas y agacharla si vais solas, la forma que tenéis de juzgarme entre murmullos pensando que yo no escucharé y que todo eso no llegará a mis oídos, todo esto, y mucho más que es mejor callar, me resulta vomitivo, como vosotras. 
No hago nada bien, soy torpe, soy borde, tampoco la más inteligente, ni la que cae bien a todos; soy grande, tengo el pelo lacio, y mis ojeras mañaneras no es precisamente lo que esperáis ver en clase todos los días. 
Pero ¿sabéis qué? Tendréis que aguantar un añito y medio más conmigo, o mejor dicho, yo os tendré que aguantar un año y medio más. Espero seguir viviendo para entonces y no haberme suicidado, porque entre el olor a superioridad que desprendéis y todas las tonterías que tengo que oír de vuestras sucias bocas al cabo del día, creo que terminaré optando por la opción más fácil.
Es gracioso porque se suponía que yo no me rendía, que no me dejaba avasallar, que no tiraba la toalla, y lo habéis conseguido. Habéis logrado lo que nadie ha hecho y bueno, ahora os sentiréis orgullosas de vosotras mismas y crecerá vuestro ego y autoestima como si fueran pequeños y apenas perceptibles. 
Sólo digo algo, ojalá os ahoguéis con toda esa mierda.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Just a letter, just a lie.

Hola desconocido.
Las cosas no van bien, o no como deberían ir. 
Me he levantado llorando y ayer me acosté de la misma forma. Parece que las sábanas fueran lágrimas y la almohada una forma más de secarlas. 
Últimamente no encuentro sentido a nada de lo que hago, y para lo que hago, hago poco. No como, no río, ni siquiera recuerdo como se hacía aquello. Es como si mi mente estuviera ocupada en otra cosa que no fuera yo; no sigue mis instrucciones aunque creo que nunca aprendí a dárselas.
Me duelen los ojos, y el corazón. Me duele la cabeza de tan poco pensar y los pies de tanto caminar, llegue o no a mi destino, no tengo por qué parar. ¿Y sabes? Siento como si la garganta me fuera a estallar, me quema, me arde, y pese a todo no dejo de gritar ahogando palabras que no consigo escuchar. Y cuando no me queda aire, continuo, y además de ahogar verdades también ahogo al silencio, y a mí misma, o lo que queda de mí. 
Ni mi corazón late, ni respirar sé, lo he olvidado todo, o quizá todo se haya olvidado de mí.
No tengo nada claro, y lo que veo sólo es oscuridad, las noches son eternas y los días los tengo por igual. Un suspiro, una sonrisa. ¿Queda algo en mí que valorar?
¿Un corazón? ¿Un alma? Los he perdido, no hay en mí nada que encontrar.

martes, 13 de diciembre de 2011

Cuando te sientas mal, cuando no te sientas querida, grita. Grita y siente entonces algo, aunque sea dolor, pero grita. Grita por una causa, por un motivo, por algo de verdad. Pero no dejes de hacerlo, en ningún momento, aunque no te quede aire y termines ahogando al silencio, tú grita.