Enjoy it and comment!
Thank you for reading. :)


martes, 31 de enero de 2012

Por todo ello

Por los felices no cumpleaños, por los deseos que no se cumplen, por los relatos que nunca entiendes ni entenderás, por la engañosa magia, por las clases que nunca acaban y el típico y molesto examen sorpresa.
Por la llamada que te estropea el sueño, por ese estornudo inoportuno en la iglesia, por esa melodía que detestas y está de moda, por todas las veces que te olvidas las llaves en casa y por las que siempre acaba encontrándolas tu madre.
Por cada lágrima en su momento, por cada risa fuera de contexto, por la lluvia que arrastra horas frente al espejo...
Por las promesas que se olvidan, las que no se cumplen, las que se guardan, las que se omiten y callan. Por las palabras que se gritan, por las que se obvian y dejan a un lado, por las que duelen, por las que ayudan, por todas aquellas que te sirven como apoyo y por otras tantas que sólo logran hundirte un poco más.
Por una cómplice mirada, por un abrazo a tiempo, por un mensaje doloroso y detestable, por una canción que te hace pensar, o por otra que consigue desconectarte.
Por las tormentas de verano, por la oscuridad y otros miedos, por las olas de la playa, por el rocío de la mañana, por los tropiezos al bajar la acera y las risas a los pocos segundos.
Por una tarde con alguien especial, por una cena de familia, por un peluche de años de existencia, por explicaciones que ni tú entiendes y por esas otras que entre líneas susurran un 'filósofa'.
Por las camisetas ajustadas y los pantalones de campana, por los cortes de pelo a lo 'afro', por el lloro de un niño, por el olor de una tarta recién hecha...
Porque a veces no nos damos cuenta de que detalles tan pequeños como una sonrisa significan un mundo, negro o rosa, seguirá siendo lo que te toque vivir.

domingo, 29 de enero de 2012

Y ahora escucharéis lo que no queréis

¿Sabéis qué? No existen los finales felices, ni los reyes magos, ni el ratoncito Pérez. No da mala suerte ver un gato negro, ni pasar bajo una escalera, ni derramar sal. Los tréboles de cuatros hojas nunca ayudan, ni las herraduras, ni los llamadores de ángeles avisan a nadie.
Los profesores no te suspenden, eres tú el que lo hace; no te engorda una tableta de chocolate, sino tú; no quedas mal delante de alguien porque no has pillado un chiste, es que eres cortito para esas cosas.
No hay hadas ni ninfas que protejan tu casa y tu familia, los peluches de tu cuarto no se despierta por la noche, los espejos nunca reflejarán otra cosa que no sea lo que tengan delante.
Papa Noel nunca ha dicho 'Jou jou', ni la cenincienta perdió un zapato; los teletubbies eran homosexuales al igual que muchos lunnis, y Epi y Blas.
Por si no os habéis percatado ya: todo lo hemos inventado nosotros.
¿Para tener algo en lo que creer? ¿Para engañarnos? ¿Para dar la razón a todo tipo de sueños absurdos y carentes de sentido? Quizá, puede, quién sabe.
Mitos, cuentos, historietas para dormir, películas para no hacerlo... ¿Qué mierda es esta? ¿Por qué queréis creer en lo que no existe ni lo hará nunca? ¿Tan idiotas sois?
Quien dice que merece la pena vivir un sueño y creerselo, miente.
El que afirma haber visto un ovni, miente.
Que los deseos que pedimos a las estrellas fugaces se cumplen, que arriesgaríamos la vida por cualquiera que estuviera en peligro, que no tenemos miedo a la oscuridad, que no nos sentimos solos nunca... Todo mentiras.
Esto me da asco. ¿Para qué esforzarse en abrir los ojos a un ciego? No merece la pena, no merecéis la pena.

viernes, 27 de enero de 2012

Escribir en estos momentos no sería algo aconsejable, no es el momento, pero es que nunca hago nada cuando debo hacerlo, y aún haciéndolo tarde lo hago mal.
Muchas veces he tenido miedo, y he llorado, y me he lamentado tan pesimista como siempre; pero no me ha servido de nada. Sigo igual, no avanzo ni creo que vaya a hacerlo.
En vez de continuar hacia delante, cierro los ojos y retrocedo; y me callo para no decir cosas que sienten como patadas, y obvio todo lo que hace daño a los demás para herirme a mí misma.
Pero a veces, cuando no soy yo quien se calla, cuando otros me cierran la boca, entonces es cuando exploto y desvarío; cuando olvido todo lo que puedo perder y echo a correr como si me persiguiera el mayor de mis miedos; la soledad posiblemente.
Pero no huyo, me enfrento y mantengo la cabeza bien arriba y orgullosa; tampoco me escondo, escupo en forma de palabras la ira que guardan mis sentimientos. Soy cruel, no soy yo...

domingo, 22 de enero de 2012

Just words.

Se sentó en el sofá dejando que las piernas colgaran, ni siquiera la punta de sus pies rozaba el suelo. Tan pequeña y fina, tan dulce y bonita, era casi imposible imaginar a una chica como ella sin compañía alguna.
Así que allí, a su lado, estaba él. Recostado sobre los cojines con las piernas encogidas sobre el cómodo asiento, apoyando lo que era el rostro en la barriga de su compañera, con los ojos cerrados y una sincera y fácilmente perceptible sonrisa sobre los labios.
Y con su amigo casi sobre ella pasó las manos desde su pelo y su nuca hasta el final de su espalda, terminando por dejar ambas donde habían acabado el recorrido. ¿Se le podría llamar a eso abrazo? ¿Confianza? ¿Amistad?  Seguramente sí.

sábado, 21 de enero de 2012

A veces un amigo es más que todo.

Sólo en los malos momentos no podemos dar cuenta de quién es en realidad nuestro amigo y quién merece la pena, así como de lo contrario.
Cuando tropezamos y caemos, cuando lloramos al equivocarnos, cuando gritamos a lo lejos los errores que se han convertido en penas. El sentimiento que provoca el hecho de que entonces, en ese instante, aparezca una persona que le da la vuelta a la situación o intente hacerlo, es indescriptible.
La forma en la que un verdadero amigo nos hace sonreír, reírnos de lo que antes nos ha hecho llorar y olvidar todo aquello que nos hiere; habla más de él que sus propios labios.

lunes, 9 de enero de 2012

-Anímate.

+¿Sabes? A veces no todo es fácil. A veces las cosas son más complicadas de lo que todos suponen, más difíciles, más tristes o indeseables.
A veces no puedes más y tiras la toalla. A veces lloras porque ya no sabes qué hacer o porque no te queda nada más, no tienes nada que perder. A veces gritas tratando de romper el silencio que termina creando la soledad. A veces piensas lo que nunca habías pensado y luego te arrepientes de haber acertado. A veces te echas a reír por pura impotencia, de forma irónica, sin motivo. A veces sientes que no cabe más ira o tristeza dentro de ti, y es entonces cuando rompes con todo, ya sea literalmente o no. A veces quieres lo que no debes, o debes querer lo que, de ser por ti, nunca hubieras querido. A veces escuchas palabras que no deseas, que no te contentan, con las que no llegas a ningún acuerdo; palabras que son verdad. A veces niegas cuando te dicen algo que querrías que fuera mentira, pese a eso, no dejarán de serlo. A veces miras a otro lado y te lavas las manos, a sabiendas de que después puede que hagan lo mismo contigo. A veces observas de golpe todo lo que envidias, el sentimiento que te corroe entonces es decepción y no codicia.
A veces... A veces suspiras y te das cuenta de que vives, a veces te sorprendes al no darte cuenta de cosas como esa, a veces no sabes que realmente vives hasta que lo haces por o con el motivo de que todo sea tan complicado como he dicho y tú aún no sabes.

sábado, 7 de enero de 2012

Otra despedida más. Duele.

Me he dado cuenta de que cada vez que desapareces de mi lado me resulta como si el tiempo hubiera avanzado unas cuantas semanas hacia delante. Como quien en vez de tirar un dado tira dos, o cae en la oca y continua su turno una y otra vez.
En el momento en el que he podido ver algo más allá de mis lágrimas me he percatado de que vuelvo a verlo todo en blanco y negro. ¿Dónde estás? ¿Dónde te has metido? ¿Por qué te has ido? Te pedí que no lo hicieras y hasta poder hacerlo de nuevo pasarán tres malditos meses.
A veces me planteo la idea de huir, de darme por vencida y obviar todo lo que ocurra hasta que no ocurra a tu lado; pero no soy tan cobarde ni tan simple.