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domingo, 29 de abril de 2012

Cursiladas, de nuevo

No estoy muy segura de qué hago aquí escribiendo esto pero la frase que has dicho hace menos de un minuto, me ha llegado, me ha hecho pensar y reflexionar sobre ti. ''No encuentro las palabras, sino te lo habría descrito''
Sé lo que se siente al no tener como expresarse, al querer y no poder, es bastante frustrante.
Pero ¿sabes qué? Creo que podría describir más o menos la sensación que tengo, o tenemos, muchas veces... Esa sensación de que no hace falta más que mirar a la otra persona, el hecho de no tener ganas ni de besarla, sólo mirar y pensar lo perfecta que es.
Sé cómo se siente y lo especial que es ese sentimiento tan extraño.
Yo, en más de una ocasión, me he sentido así. Tan solo observándote lo tenía todo, ya era feliz. Después de tanto tiempo sin vernos, teniendo que mirar al techo o a las paredes con el teléfono pegado a la oreja... Después de todo eso, poder tener delante a la persona a la que amas es un regalo.
Y tenerte delante a ti es eso, es un regalo. Siento que no necesito nada más, que cogiendo tu mano nada va a ir mal. Siento que todo es más fácil y que no existen los problemas, sólo puedo sonreír y ponerme colorada como siempre consigues que haga.
Arnau, xicotiu, te quiero, te amo. Sí, te amo. Y no es una exageración, es algo real.
Hiciste que me enamorara de ti y ahora soy yo la que piensa que eres eso a lo que se llama 'primer y único amor'.

Tengo un don que me hace daño.

Ahora mismo sería capaz de recordar paso a paso momentos que viví hace tiempo, pero la satisfacción que me provoca poder revivir ciertas cosas de nuevo, no es comparable al dolor que siento.
Estábamos en el coche de tu amigo, yo sentada delante, con él, de copiloto, con los cascos puestos y la música todo lo alto que podía ponerse para así evadirme del mundo por unos momentos. No dejaba de pensar y torturarme, recordándome a mí misma las pocas horas que me quedaban a tu lado. No lloraba, no hacía mención de ello, pero en mi corazón algo gritaba: ¡hazlo!
Tragué mucha saliva y suspiré más de un millón de veces, conseguí ensordecer por un momento y acallar la voz que me pedía lo que mi cabeza sabía que no haría.
Bajar del vehículo fue sencillo, sonreír y parecer feliz no.
Agarrada de tu mano daba un paso tras otro, un tropiezo en mi mente, un latigazo a mis sentimientos. En realidad hubiera deseado que el tiempo olvidase su frenesí por avanzar y optara, por primera vez, por retroceder, pero obvié mis pensamientos. Si hubiera hecho lo que mi cuerpo deseaba me hubiera dejado caer en mitad de la calle, así, aunque llegase el día de decir adiós, yo continuaría ahí. Hubiera preferido convertirme en una estatua de sal que continuar hacia delante a sabiendas de que cada vez la despedida estaba más cerca.
Un paso, una lágrima, un paso, una lágrima.
Faltaban un par de días para el momento clave que toda persona desea olvidar, pero a mi forma de ver, esas cuarenta y ocho horas no eran suficientes.
Continué, continué hacia delante sin mirar atrás, sin mirar hacia abajo. Continué hacia delante porque, aunque yo no respondiera a ninguna palabra, tu mano sostenía la mía y no íbamos a caer los dos.

viernes, 27 de abril de 2012

Mañana es mi cumpleaños y sólo quiero llorar.


Para ser francos y no engañarnos: me siento mal, estoy triste, y lo que quiero hacer ahora mismo es llorar.
Es algo absurdo y carente de sentido que un día como hoy, víspera de mi 17 cumpleaños, mi ánimo y mis sentimientos sean tan lúgubres, pero no puedo estar de otra manera.
Os debe de parecer sencillo ver como cierta parte de la gente que os rodea, vive como mejor pueden sin la persona que necesita. ¿Vosotros podéis vivir sin aire? ¿Podéis manteneros firmes después de tres días sin pegar bocado? La respuesta es no.
Pues yo tampoco puedo seguir adelante, tampoco puedo vivir. Y sí, respiro, late mi corazón, piensa mi cabeza... Pero vivir no significa tener vida, sino aprovecharla, y yo no puedo hacer eso sin él a mi lado.
Mañana, 28 de abril de 2012, cumple diecisiete años. Casi soy adulta, a veces pienso como tal, a veces siento como tal, pero aún no he aprendido a aguantar el dolor de la misma forma que un adulto. No me refiero al dolor físico, me refiero al daño moral, al del alma, al que se siente en todo el cuerpo y a la vez en ningún sitio...
Sé que no depende de la edad el hecho de llorar o no, de ser fuerte o débil... Pero la flaqueza de mi felicidad me está llevando a la ruina, y sí, sólo tengo dieciséis años, por hoy...


martes, 24 de abril de 2012

Solamente quiero verte

Es verdad que la vida se basa en momentos; son flashes que se injerten directamente en la mente, que se mantienen en el corazón.
No voy a decir que yo soy la excepción que pasa de todo, porque sabes mejor que nadie que a mí nunca se me olvida nada, por tonto que sea el recuerdo.
Ahora mismo, en este instante, me he acordado del momento en el que estando contigo en aquella peluquería yo no podía dejar de mirarte. No sé si tú lo hacías, si mirabas a través del espejo; pero yo, pese a estas leyendo un cómic del que aún me acuerdo, no te quitaba los ojos de encima. Era algo casi inconsciente, algo que no pensaba, yo sólo te miraba y me preguntaba '¿cómo hemos llegado aquí?' Es decir, la forma en la que hemos madurado, lo que hemos cambiado, lo que ha crecido nuestra confianza en el otro... ¿De verdad parecemos un matrimonio?
En realidad me hace gracia, aunque no me ría me hace gracia. Parezco absurda escribiéndote esto en clase, aguantando las ganas de levantarme y marcharme; no tengo ganas de nada, ahora solamente quiero verte...

No hay final feliz

Creo que estoy en lo cierto si digo que nunca ha sido todo bonito. No siempre han existido los finales felices, el beso de los enamorados, la recuperación del enfermo, el último encuentro en la estación...
Todo eso es ficción.
En la vida real ocurren cosas más espeluznantes y sorprendentes, el problema es que no nos enteramos de ellas.

lunes, 23 de abril de 2012

Ayer te di las gracias, ahora sabrás por qué.

Bueno, se supone que no debería extenderme mucho o correré el riesgo de que no 'me leas', así que intentaré ser breve.
Resumiendo de verdad, en muy pocas palabras, te doy las gracias por 'enseñarme a vivir'.
Qué extraño suena ¿verdad? De hecho pensarás que estoy mal de la cabeza, que me ha sentado mal el lunes, que el vacío de mi estómago habla por mí... ¡Pero no!
En realidad no te das cuenta de nada, o más bien de poco, sin embargo, es cierto lo que he dicho y aquello que te agradezco.
En poco más de un año, exactamente un año y 18 días, has conseguido hacer de mí, una persona igual pero diferente. Otra cosa que suena extraña... Soy rara hasta para escribir.
Digo que soy igual que antes en cuanto a sentimientos, y aún así, no del todo, porque tú has conseguido que me enamore de verdad por primera vez, me has hecho confiar en ti y quitarme la timidez que tenía al principio.
Por otra parte, soy distinta ya que ahora soy feliz, he llegado a saber cómo se siente una persona siendo plenamente feliz. Todos nuestros primeros besos conseguían que me sintiera así, las noches en las que no me cansaba de llevarte la contraria y decirte que 'yo más', también lograban hacerme sonreír como nunca...
Suena muy cursi, pero afortunadamente, es todo real, es de verdad, no hay nada que sea mentira.
Tú, pitiuso, has hecho de mi vida algo totalmente opuesto a como era antes. Ya no existen las lágrimas si no son por amor, no existen los enfados ni las discusiones que parecían que iban a dar origen a los más grandes terremotos. ¡Qué exagerada soy! Pero bueno, es lo que hay ¿no?
En definitiva.. Gracias por hacerme feliz, por ayudarme a solucionar problemas que creía imposibles, por enseñarme a mantener una relación sin ni siquiera percatarte de ello, por secar mis lágrimas, por conocerme tan bien, por quererme, por abrazarme sin pedírtelo y besarme sin motivo.
Eternes eternitats.

Atentamente: la cursi de tu novia.

domingo, 22 de abril de 2012

¿Qué nos queda? No nos queda nada.

Todo lo que tardamos meses en construir puede desaparecer en menos de una milésima de segundo, y digerir ese mal trago, respirar, suspirar y seguir adelante, es complicado.
Después del esfuerzo, de las lágrimas, de los 'te echo de menos'. ¿Dónde están los te quiero?
Anhelo y siento que necesito todo aquello que nos falta. Si no puedo abrazarte escuchar tu risa me será suficiente, si no puedo besarte me basta con que me recuerdes todo lo que me quieres.
Pero no, no hay nada. Y tengo miedo a todo lo que nos hace falta.

sábado, 21 de abril de 2012

Piénsalo en tercera persona, en primera duele más.

Cuando dice que no le pasa nada es mentira, pero la cualidad del engaño es algo que nunca se le ha dado bien.
Y no bastan las preguntas, no son suficientes sino dejar de avasallarla con ellas. En su mano está responder y recordar lo que tanto daño le hace y tanto sufrimiento le provoca, pero nunca estará en sus labios el permiso a sí misma de decir todo aquello. Porque no quiere sentirse mal, porque tiene miedo de esa horrible sensación que la recorre cada vez que nombra algo que con él tiene que ver.
Está claro que es su mente la que no le deja actuar, pero su corazón, por milésima vez consecutiva, adquiere el papel de cómplice protagonista.
Negar, negar y gritar, respirar tras un silencio, sonreír sin ganas, negar por última vez, negar y llorar después. No hay más órdenes que acate, que siga, que respete, a las que haga caso; no existen palabras que la vuelvan diferente, ni risas que la logren sonriente. No hay alegría, no hay felicidad, no hay tristeza, no hay nada más que un cuerpo sin alma, que una belleza sin confianza.
Es algo más que complicado conseguir una sonrisa de su boca, de sus labios, de sus ojos si fuera preciso. Es casi imposible hacer que sus mudos lamentos se conviertan en llantos y brazos abiertos. Si se cierra y no quiere ceder, nada va a hacer que su opinión cambie, que su forma de pensar varíe, que su pesimismo mengüe. No existe nada lo suficientemente bueno como para lograr tal hazaña, tal acto heroico, tal futuro trofeo. No hay nada que pueda hacer que una persona con esos sentimientos, y a falta de los mismos, abra los ojos para percatarse que el mundo está hecho para nosotros, que el mundo no es tan cruel como discurre, ni tiene tantas trampas como a ella se le ocurren.
Y sé que nada puede ayudarla, que por muchos granitos que todos pongan el granero desaparecerá en un pequeño suspiro, pero el miedo al rechazo no me turba, no me enloquece.
Voy a seguir callada, voy a seguir negando lo evidente, pareciendo sonriente; no voy a dejar de ser esclava de mi mente y cómplice de mi corazón, amante sangrante, cuerpo sin decisión.

viernes, 20 de abril de 2012

Wishes.

No voy a fingir, no voy a mentir, no te voy a negar que me gustaría pasar día y noche pegada a tu pecho y a tu espalda.
Quiero momentos surrealistas a tu lado; quiero ver el amanecer en una playa y que cuando volvamos a casa todas las noches me abraces y me prometas que todo va a ser siempre así de perfecto.
Quiero mirar al mar y pensar en lo infinito que resulta a la vista, quiero creer que cuando digo que nosotros somos igual de eternos es cierto, que no me engaño.
Me gustaría pasear en una carro tirado por caballos y cuando llegue la noche observar las estrellas y contar cuántas son fugaces para pedir así una sonrisas tuya por cada una.
Ojalá pudiera deshacerme de mis sueños, o al menos de aquellos que me hacen egoísta y caprichosa. Ojalá pudiera recordar lo feliz que soy teniéndote delante, así no necesitaría todo lo absurdo que he reclamado antes.

lunes, 16 de abril de 2012

Sadness.

Si soy sincera, debo de admitir que en este preciso instante daría aún más de lo que tengo por tenerte aquí a mi lado.
Mis sentimientos son confusos y ni siquiera yo puedo entenderlos. Parece que mi mente hubiera desconectado del cuerpo, y el corazón, por su parte, hubiera hecho lo mismo. Hay muchas cosas a las que no encuentro sentido y la rabia que siento es una de ellas. No sé de dónde viene ni cuando va a abandonarme, no tiene motivo de existencia. Lo peor de todo es que no sé cómo hacerla desaparecer, así no puedo relajarme ni evadirme de ningún problema. Huir no es la respuesta, pero cuando la pregunta ha surgido de la nada, quizá lo más adecuado sea actuar como un cobarde.
Si estuvieras aquí, en un solo abrazo conseguirías lo que no puede el resto del mundo, hacerme feliz. No necesito nada más y lo único que ruego es imposible; sí, totalmente imposible.
Estoy frustrada, incompleta, aislada de todos los demás; y lo que aún dudo, es si la culpa es mía.

domingo, 15 de abril de 2012

Distancia, podrías morirte.

¿No te das cuenta de que haces daño? Separas personas que no desean otra cosa más que estar juntas, haces difícil todo lo que en realidad es sencillo, arrancas lágrimas y borras sonrisas. 
Debo de admitir que además de provocarme tristeza también me provocas miedo, pero los motivos de este último sentimiento prefiero obviarlos y olvidarlos. 
Desaparece, distancia, por favor. No haces nada bueno; quiero dejar de llorar.

-Sintiéndome absurda al rogar a la distancia-

sábado, 14 de abril de 2012

No diré que estoy bien porque es mentira.

Soy exagerada, egoísta e impulsiva, debo de reconocerlo. De hecho, si ahora pudiera hacer lo que me viniese en antojo, te raptaría hasta un lugar secreto que nadie conociera y no te dejaría marchar jamás. Pero no puedo, por desgracia.
No me siento bien, no soy yo, no soy nada. Ahora mismo podría arrastrarme un huracán que poco me importaría, con un poco de suerte arribaría 'a mi lugar'.

lunes, 2 de abril de 2012

El primer día en la Comunidad Valencia.

El primer día todo fue extraño y menos perfecto de lo que imaginaba. Cuando bajé del autobús, más feliz que mareada, tuve que dedicarme a esperarle y no por su propia culpa.
Ya delante el corazón me dio un vuelco, no sabía qué decir ni qué hacer así me dediqué a contar anécdotas del largo viaje que me había conducido hasta Valencia. 
Tras bajar del taxi y dirigirnos a coger el siguiente trayecto, empezó el nerviosismo propiamente dicho. Tres de los componentes de mi pequeña familia valenciana me esperaban en la estación de tren; no podía hacer más que abrazarles y recordarles cuánto de menos les había echado. 
Nos subimos al tren dirección Gandía, lleno por desgracia, dónde a algunos nos tocó sentarnos en frente de alguien que desprendía simpatía, del que luego la verdad era otra. Dentro, él no dejaba de repetirme 'me debes algo'. Y es que era cierto, se suponía que tendría que hacer pasado en la estación pero la impaciencia sumada a la poca vergüenza que me queda hizo imposible que sucediera. Entonces, aprovechando una de las paradas del tren, decidí tragarme el nudo que tenía hecho en la garganta y besarle después de casi tres meses sin poder ni siquiera verle. 
Cuando al fin llegamos a Gandía todo parecía diferente, el ambiente, la gente, la forma de hablar, los sentimientos, la temperatura, y por supuesto, el idioma. 
Después de todo aquello, lo primero a lo que me dedique fue a deshacer el equipaje, ver a los míos y pasar la primera noche con la persona más importante que ha formado y forma parte de mi vida.
Ya era hora de volver a mi casa, a mi lugar. Porque bien dicho está, que no eres de donde naces sino de donde vives. Y aunque vivir, no lo haga aquí, este es el lugar en el que más primeras veces, más sonrisas, abrazos, besos, lágrimas, risas y miedos, he superado.